jueves, 28 de noviembre de 2013

Se acabo la cuenta atrás.

Cuenta atrás de la que han sobrado algunos días, pero finalizada para alivio de todos.
Ya a la venta en amazon, smashwords y licorerías especializadas.

- ¿Quieres saber más?
Sí, quiero


lunes, 25 de noviembre de 2013

Final Countdown

Pese a que queda una semana para que la cuenta atrás se cumpla, en un ejercicio de rectitud (tan habitual en vuestro amigo de "Sangre sobre la almohada") aprovecho para anunciar que desde el lunes día 2 de Diciembre tendréis a la venta "Garaje 451" (La novela).


Para la versión película erótica puede que todavía hayamos de esperar un poco mas dada la falta de candidatos a protagonizarla, a los permisos municipales correspondientes y a la labor del mítico Caneda para coordinar todo como hombre fuerte del mundo del cine que es. Todo esto como preludio al lanzamiento de la novela "Entre las cenizas" que tendrá su versión escrita además de la versión virtual correspondiente y para la que no dará tanto el 'coñazo' con cuentas atrás interminables o similares.

Para "Garaje 451" todavía habrá una cuenta regresiva hasta que se ponga a la venta (mas que nada porque estaba hecho y queda feo desaprovecharlo). Aquí os dejo una sinopsis para que os hagáis una idea de que es lo que no debéis perderos:

La vida transcurría apacible en el parking para nuestro héroe hasta que se enteró de que la mujer a la que amaba va a salir a vivir a la superficie. La noche anterior le había declarado sus sentimientos pero había huido sin esperar respuesta. Tendría que vivir consciente de lo que podría haber perdido por su cobardía.
Sin embargo conoce a un hombre llamado Emmet, el cual obviamente ha creado una bicicleta con la que poder viajar por el tiempo y entre dimensiones paralelas. ¿Lograra nuestro amigo llegar a un universo en el que poder estar con ella? ¿Cambiará su escala de valores durante ese viaje iniciático? ¿Conseguirá viajar entre dimensiones sin bajarse los pantalones?
Por fin un libro con los ingredientes que siempre habías deseado: Acción, romance, intriga, una bicicleta de montaña…

sábado, 23 de noviembre de 2013

Se acaba la cuenta atras.

Aunque falte todavía mas tiempo lo desvelare este lunes.


Se resolvió la incognita


Amigos, ya es sabido tanto en el blog como en las diferentes redes sociales que hablábamos del condensador de fluzo (a secas, no el condensador de fluzo vagi*** Sergio). Aquí os dejo la imagen que contextualiza de forma definitiva la anterior representación.



Saludos amiguetes.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Significado y significante.


Interpretaciones varias sobre que significa este símbolo y una persona que se ha acercado mucho. Como he respondido en los comentarios de una entrada anterior la persona que mas se ha alejado es la que lo relacionaba con el envoltorio individual de una conocida marca de preservativos. Aunque viendo la foto que me envió de dicho envoltorio he de reconocer que mal tirado no estaba (curiosa expresión dado de lo que estamos hablando).

El problema se plantearía entonces en que tendría que ver el profiláctico con la cuenta atrás. ¿Días que me quedan para perder la virginidad? ¿Días que me quedan para recuperarla o que vuelva a crecerme? Mejor no pensar en ello.

Dejo mi dirección en facebook https://www.facebook.com/manuel.miyares por si alguien quiere unirse a la mayor comunidad de intentos de explicaciones sobre el fenómeno u ofrecer una amistad que siempre seria agradecida.

Saludos amiguetes.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Ya no recuerdo cuantos días quedaban...

¿En serio nadie sabe lo que es este símbolo? Tendré que pensar en sortear algo para el que por fin lo diga. Tanto cambio educativo y así nos va...

sábado, 16 de noviembre de 2013

13




-          Hay dos aspectos jodidamente preocupantes en esto: Que tú tengas razón y que no sepamos de qué cabo tirar. Evan Davis, Montescca, tu informante, dos asesinos nuevos en la ciudad, Warner, Johnston y Hudson…Estamos demasiado desbordados como para investigar todo.

            McCormick notó la locura dominando su cabeza, respirar se convirtió en un acto voluntario. Sintió que si no se concentraba en su propia respiración se ahogaría de forma inevitable, el corazón se sacudió con violencia en su interior. Estaba perdiendo el control. No era capaz de reconocer ni sus pensamientos, en aquellos momentos pertenecían a alguien ajeno a él.

-          Tal vez…- comenzó a decir interrumpido por un acceso de tos- Tal vez debamos seguir una línea paralela- dijo con la intención de saber si era él mismo quien pronunciaba esas palabras.

            El propio tono de su voz le resulto insoportable. Miró a Meiyar y se dio cuenta que parecía ignorar lo ocurrido en lo que a él le estaba pareciendo un enorme lapso de tiempo.

-          ¿A qué te refieres?- preguntó acrecentando la confusión de McCormick que había perdido el hilo de sus propias palabras.
-          Luego te lo explico- dijo levantándose bruscamente y dirigiéndose hacia la puerta.

            Atravesó el centro de operaciones con la sensación de tener la mirada de todos los agentes clavada en su nuca. Los sonidos de la actividad del centro los percibió aumentados en su oído hasta sentir dolor. Llamó al ascensor pero al ver que estaba bajando desde el sexto piso subió por las escaleras intentando tranquilizarse. Llegó al pasillo del cuarto piso y se encontró a la doctora hablando con otro agente. Entre la bruma de luces que tenía en la mirada le pareció que Holly le miraba por encima del hombro de su compañero.

            Entró en su despacho y se sentó posando la cabeza sobre la mesa.

-          ¿Cómo te encuentras Jeff?
-          Me haces esa pregunta demasiado a menudo doctora.

            McCormick levantó la cabeza y la observó sentada sobre la mesa con solo una pierna apoyada en el suelo. Hizo un esfuerzo por no mirar el muslo que asomaba por un lado de la falda.

-          Volver a decirte que me llames Holly… ¿será también excesivo?- dijo con una sonrisa franca iluminándola el rostro.
           
            McCormick le devolvió la sonrisa y se excuso con un gesto de la mano.

-          Antes me dijiste que no informaste a Parker, pero no qué le tuviste que contar.
-          Primero informe sobre Tony Ross, pero no parecía interesado en darle de baja. Sobre ti solo dije que eras el agente mas apto psicológicamente de todos los que había visto, que parecías dispuesto a empujarte hasta el límite para hacer tu trabajo.
-          Seguro que no era eso lo que quería escuchar.
-          Quizás tampoco es lo que tú querías escuchar.

            McCormick se echó hacia atrás en su asiento contemplando la inteligencia y humanidad que manaban de los ojos de Holly. Ésta le sostuvo la mirada hasta que, sonrojada, fijó la vista en la foto de una niña sonriente.

-          ¿Es tu hija?- pregunto acercándole el marco.
-          No, del anterior inquilino del despacho. Un recordatorio de lo que hay en juego en este trabajo.

            La doctora no pregunto porque tenía él esa fotografía. Lo supuso. Su nuevo despacho estaría a dos metros bajo tierra.

-          ¿Por qué estas ocupando este puesto Holly?
-          Creí que eso había quedado claro- respondió confundida.
-          ¿Qué hace un agente de campo de niñera?- preguntó siendo consciente una vez mas de su falta de tacto.
-          ¿Y que te hace suponer que soy una agente?- respondió inclinándose un poco hacia él.
-          Conozco la forma de pensar de los de arriba, temen tanto las filtraciones como perder el sillón. No les gustaría tener a alguien ajeno al cuerpo enterándose de todo.
-          ¿Me has investigado?- pregunto apoyando la cabeza sobre las manos y levantando una ceja divertida.
-          Todavía no- respondió echándose a su vez hacia delante en la silla.

            Por el rabillo del ojo observo una comunicación entrante en el ordenador proveniente de un servidor DP. Holly se dio cuenta del cambio de expresión en su cara.


-          ¿Qué ocurre Jeff?

jueves, 14 de noviembre de 2013

12


-          Esta vez si que la ha jodido a conciencia- le espetó Parker desde detrás de su mesa- Pretendo convocar una reunión de los jefes de departamento en la que espero que todo este asunto quede enterrado.

McCormick no pudo evitar pensar que él era el asunto al que más ganas tenia Parker de echar tierra encima. Lo que más deseaba enterrar.

-          Encubrir a un terrorista es un asunto muy grave McCormick. ¿Como explica que hallásemos el cuerpo de Dillon Dermot una hora después de su redada en Lower Ritchey?

“¿Hallásemos? ¿Acaso no fui yo el que se quedó esperando después de llamarles?”

-          Una fuente anónima señor- respondió McCormick.
-          Sabe perfectamente que está obligado a decírmelo.
-          No mientras se trate de una investigación en curso.

Se quedaron sumidos en un incómodo silencio. Supuso que era la forma que tenía Parker de presionarlo, darle tiempo para pensar en lo que podía caerle encima.

-          Agente McCormick ¿Podría iluminarme una vez más sobre los objetivos de su investigación?
-          Hay una sucesión de hechos que apuntan…
-          ¿Sucesión de hechos? Lo único que tiene para reafirmar su teoría es a un congresista, al que quizás le pudiesen los remordimientos, y una carnicería provocada por usted en busca de gloria. ¿Cómo cree que afecta su paranoia a la política que pretende llevar este departamento?

McCormick notó como si un depredador le desgarrase las entrañas por dentro. Le iba a resultar difícil no dejarlo en libertad.

-          ¿Sabe una cosa Parker? Cuando entré en el FBI me enseñaron a disparar, a trazar perfiles de asesinos, a realizar una investigación…En esos años de instrucción en ningún momento me hablaron de ciencias políticas. Tal vez estuvimos en distintas academias- hizo una pausa para observar su reacción- y tal vez la media docena de terroristas muertos, con los que nos hemos encontrado esta mañana, signifique que merece la pena hacer esa investigación.

Parker se echó hacia atrás en su sillón juntando las yemas de los dedos.

-          Los problemas internos de la Yiser son la única causa de esos asesinatos. A usted deberían preocuparle las consecuencias de sus actos. Va a caer, McCormick, y lo irónico es que es usted quien se está cavando la tumba.
-          ¿Eso es todo?- preguntó desafiante.

Parker sonrió mezquinamente.

-          Tanya Berry está bajo arresto- se encogió de hombros mostrándole las palmas de las manos- Hasta que se reúna la comisión no quiero mas encubrimientos.
-          ¿Bajo qué cargos?
-          Asociación terrorista. Usted mismo la vinculó a Evan Davis.

McCormick apartó la mirada y sonrió incrédulo. La sonrisa de Parker se ensanchó por momentos.

-          Eso es todo agente.

Se marchó intentando que la desesperación no dominase sus pensamientos. Bajó hasta su despacho, cerró la puerta y se dejó caer sobre la silla. Se llevó las manos a la cara y se removió inquieto. Sobre la mesa tenía dispuestos los últimos movimientos de la Yiser.

Montescca, perteneciente a la rama más dura de la organización. Muerto. Troceado y metido en una secadora. Luego la pusieron en marcha. El negocio situado en Hunt Street, donde se encontraron sus “centrifugados” restos, iba a pasar una mala racha de clientes.

Darvin Michaels. Besó en la frente a su hijo antes de salir de casa y su mujer lo acompañó hasta la puerta como acostumbraba. Le dispararon con una ametralladora desde un coche. Dos funerales más.

Paul Brant. Abierto de oreja a oreja. Se molestaron en enterrarle en una fosa baja. Las fuertes lluvias nocturnas le llevaron a la superficie. Encontrado por unos niños.

Dos cuerpos todavía sin identificar. Colgados de un árbol después de haberles disparado a la cabeza desde detrás. Huellas dactilares quemadas con acido. Trasladados a la sala de autopsias del hospital de Rusell Heights. En espera de la prueba de ADN.

Harry Hill. Montó en su coche a la salida del Club de Striptease “Red Foxes”. Nitrato de amonio mas RDX. La chispa eléctrica al hacer contacto con la llave detonó la carga. Restos encontrados a más de veinte metros del lugar de la explosión.

“Joder, no han perdido el tiempo” se lamentó. Se preguntó que estaría ocurriendo. Qué podían hacer. Cómo llegar a entender esas ejecuciones. Intentaba resolver un puzzle del que parecían sobrar piezas. Observo la foto que tenía sobre la mesa, una niña de ocho años le miraba sonriente desde detrás del cristal. Sonó el teléfono y lo cogió al segundo tono.

-          McCormick.
-          Buenos días señor, soy el agente Anthony Morris.
           
            “Otro novato” pensó.

-          Me han transferido desde Sacramento para ponerme a sus órdenes.- continuó como si le hubiese leído el pensamiento- El agente Reitner ha comenzado el interrogatorio a uno de los terroristas detenidos en la noche de ayer. He creído oportuno informarle. Si necesita de mis servicios estaré procesando unos datos desde el centro de operaciones.

            McCormick asintió confuso al telefono.

-          Gracias Agente Morris- respondió pensando en las palabras del agente- Bienvenido a bordo.

            Sacó una cajetilla de Royal Filter y jugó un rato con el encendedor con la mirada perdida en el techo. Pocos agentes y mucho que investigar. Cerró la tapa del encendedor. Callejones sin salida. Abrió la tapa del encendedor, giro la rueda y se acerco la llama al cigarrillo. ¡Montescca! Se encendió el cigarrillo y dio una profunda calada. Imposible matar a Montescca sin haber hecho ruido, alguien tendría que saber algo. ¿Estaría George McKie detrás de su ejecución? La comisión habría tenido que ser quien extendiese el contrato. Eso sólo podía significar que tendrían que reunirse nuevamente junto con los jefes de zona. “Una nueva reunión de la comisión junto con los más significativos miembros de la Yiser en Freedom City” se repitió a si mismo.

            Apagó el ordenador y salió del despacho intentando poner en orden los hechos. Tenía que ver si Meiyar tenía algo nuevo. Vio la puerta del despacho de la doctora abierta. Dudo si debería pasar a verla. Dio un paso en dirección a la puerta e inmediatamente se arrepintió. Se dio la vuelta y se encontró directamente frente a ella. Tan cerca que casi notaba los latidos de su corazón.

-          ¿Cómo te encuentras Jeff?
-          Las cosas no van demasiado bien doctora. ¿No se ha enterado todavía? Estamos en una guerra. Ellos matan y a nosotros solo nos dejan responder con palabras.
-          Quería que supieses que no he informado a Parker- dijo con tono de confidencia.
           
            McCormick sonreía mas con la mirada que con la boca.

-          Lo agradezco, pero Parker es un hombre de recursos. Ha encontrado otras formas de hundirme.
           
            Se encontraba más cerca todavía de ella que el día anterior, pero en esta ocasión ella no daba pasos atrás. Le agradó la sensación de respirar el mismo aire que ella y que sus labios estuviesen tan cerca como para saber que decía antes de que las palabras saliesen de su boca.

-          Quería disculparme, me dio la sensación de que la asusté ayer.
           
            Se dio cuenta que la estaba tratando de usted. Tal vez se encontraba en inferioridad por todo lo que sabía de él.

-          Si necesitas hablar, ya sabes donde estoy.

            McCormick sonrió en esta ocasión con la boca.

-          Buenos días doctora- dijo mirándola fijamente antes de continuar andando por el pasillo.
-          ¡Jeff!- reclamo ella a sus espaldas.
           
            McCormick se dio la vuelta.

-          Llámame Holly.
           
            Asintió con la cabeza y se dirigió al ascensor. Bajó hasta la planta cero, atravesó el pasillo hasta llegar a la puerta que daba acceso a la sala de arrestos. Sacó una tarjeta magnética, la pasó por el lector que tenía a la derecha y entró.

            Meiyar estaba observando por el cristal de una sola dirección a Reitner interrogando a uno de los detenidos.

-          ¿Qué tal con Parker?

            McCormick se encendió un cigarrillo mientras observaba las progresiones del novato.

-          Tú estás fuera, es todo lo que necesitas saber- respondió con el cigarrillo colgando del labio inferior.
           
            Reitner no parecía especialmente inspirado.

-          Tu amigo ha hablado, dice que tienes demasiados huevos para tan poco cerebro.
-          ¿De verdad ha dicho eso?- respondió fingiendo satisfacción.
-          ¡No es un halago gilipollas!- replicó el novato dando una fuerte palmada sobre la mesa.
-          ¿Qué tal con la señora Meiyar?- pregunto McCormick con el lado de la boca que no estaba usando para aguantar el cigarrillo.
-          Le explique que surgió una emergencia.
-          ¿Lo comprendió?
-          ¡Joder Jimbo! La última vez que esa mujer me dijo a algo fue cuando nos casamos.

            Reitner se quito la americana y comenzó a remangarse lentamente la camisa. “Muchacho, reza porque no haya visto nunca una película policíaca”. Se sentó en el borde de la mesa y se pasó la mano por el pelo hacia atrás agarrando en un puño el pelo de la nuca.

-          ¿Has tenido noticias de la científica?- pregunto McCormick.
-          Los que estaban sin identificar no han salido todavía del anonimato, sólo falta que metan su código genético en la base de datos. Será cuestión de minutos. A Darvin Michaels todavía le están sacando metralla de dentro, parece que le alcanzaron mas de treinta balas.
-          ¿Querían batir algún record?- dijo mientras apretaba el botón del intercomunicador que había al lado del cristal- Agente Reitner, salga un momento por favor.
-          ¿Qué vas a hacer?- inquirió Meiyar.
-          Decirle al novato que no es tan listo como tú y él creéis. Ve a la sala de operaciones a averiguar con quién se relacionaban los cadáveres, por dónde se movían…Cualquier cosa que pueda ser de utilidad. ¡Ah! Y dedícale una especial atención a Montescca. Olvida lo que diga científica por ahora, que algún novato se gane el sueldo con eso.
           
            Meiyar salió de la sala de detención al tiempo que Reitner cerraba la puerta tras de si y se quedaba parado frente a McCormick.

-          Pareces  sorprendido. ¿Es que esperabas a otro?
-          No…nada de eso señor- respondió azorado- ¿Puedo ayudarle?
-          ¿Le has sacado algo?- dijo señalando al detenido con la mirada.
-          No, por lo menos no por ahora.

            McCormick extendió la mano para que Reitner le diese el expediente que tenía en la mano, éste dudó unos instantes antes de entregárselo. Lo ojeó sin quitarle la vista de encima a Reitner, el cual parecía incómodo con la situación.

-          ¿Me comunicará lo que logre sacarle?- preguntó.
-          No- respondió McCormick mirando los antecedentes del detenido, Hank Warner, sobre los que caía abundante ceniza de su cigarro.

            La expresión de Reitner cambió por completo, su rostro era la definición de enfado.

-          ¿Puedo saber por qué no?
           
            McCormick levantó la vista del expediente.

-          Porque no me fío de ti.

            Reitner le retiro la mirada ofendido.

-          Te vi por la televisión anoche. Es una vergüenza- añadió con media sonrisa- ¿A qué esperan para darte un programa propio?
-          ¿Tiene algún problema conmigo Agente McCormick?- pregunto Reitner encarándose.
-          Nada personal, sólo con tu trabajo. Miras por tu carrera en lugar de por la gente a la que prometiste proteger…y eso ni siquiera es lo peor…- continuó mientras abría un cajón en el que introdujo su pistola- Lo peor es que eres tonto. O por lo menos lo suficientemente tonto como para no darte cuenta de que eres el hombre de paja de Parker.

            Cerró el cajón con fuerza sobresaltando a Reitner.

-          La próxima vez que quieras interrogar a alguien recuerda que estos cajones son para guardar las armas. No te arriesgues a que los sospechosos tengan tantas ganas de meterte una bala en la cabeza como las que yo tengo ahora.

            Reitner no pudo evitar mirar la pistola que descansaba en la cartuchera que llevaba pegada a la cadera. Con la tensión de su primer interrogatorio se le habían olvidado las normas de seguridad de la sala de interrogatorios. Levantó la cabeza, herido en su orgullo, y observó a McCormick ya dentro de la estancia paseando mientras ojeaba el expediente de Hank Warner, él cual parecía mirarle con curiosidad.

-          Asalto, intimidación, robo con violencia…- se dirigió hacia él cerrando el expediente y mirándole por primera vez- Un largo camino desde la sección de reconocimiento de infantería.

            Tiró el expediente sobre la mesa y se fijó en él, movía nerviosamente la pierna izquierda aunque su rostro relajado no delatase ese tic.

-          ¿Qué te parece si nos saltamos los preliminares y me cuentas directamente quién te hizo el encargo?- pregunto McCormick.
-          Lo siento, pero hay un preliminar que me excita especialmente…el de mi derecho a una llamada- respondió dibujando un gesto de burla en su boca.

            Escuchando la respuesta una intuición se apodero de él de forma tan poderosa que no pudo por menos que tomarlo como certeza.

-          No sabías cual era el objetivo ¿Verdad?- dijo observando de reojo como el movimiento de su pierna se aceleraba- ¿Crees que alguno de tus amigos tendrá tanta lealtad como tú?- se quedó un instante callado dejando que el silencio de Warner confirmase sus sospechas: no pertenecía a la Yiser- Si yo fuese tu abogado te recomendaría intentar llegar a un trato.
-          Seguro, pero por suerte para mí no lo eres, así que…o me pone delante un puto teléfono para llamarle o me acogeré a mi derecho de volverme mudo- replicó con aires de suficiencia.
-          ¿Quieres saber algo gracioso Hank? Dada la situación de crisis en que estamos, a algunas agencias nos permiten pasar por alto ciertos derechos. Podemos retenerte aquí o podemos mandarte de vacaciones a Guantánamo. A ambos nos beneficiaria no tener que llegar a esa situación.

            Warner se pasó la mano por la cara sopesando la situación. McCormick aprovechó para meter discretamente la mano debajo de la mesa y desconectar las escuchas que permitían seguir los interrogatorios a los que se encontrasen al otro lado del espejo.

-          No sé como se llama. Nos comunicábamos únicamente por canales seguros. Solo por teléfono y red.
-          No Hank- le interrumpió McCormick- No estas jugando en la liga juvenil, estás en profesionales. ¿Pretendes hacerme creer que se puede contratar un equipo de ejecutores por carta? ¿Es que aceptáis encargos sin saber quién está detrás?
-          Hago las mínimas preguntas posibles, si sabes más de lo que debes, duras poco en esta profesión.
-          ¿Sabes una cosa? Creo que hay una parte que es igual en el ‘trabajo’ que haces y en el que hago yo. ¿Sabes por qué empiezo preguntándote a ti? Tus compañeros, incluyendo a los que mate, formaban parte de la treinta y cuatro de reconocimiento…Todos ellos estaban bajo tus órdenes. Si alguno sabe más de lo que debe ese eres tú. Información Hank, eso es lo que es igual para los dos. Sé que no aceptarías un encargo sin tenerle delante, cara a cara, como estamos los dos ahora- remarcó señalándole con el dedo para luego señalarse a si mismo- y sobre todo sin poder comprobar su historial, su fiabilidad… ¿Qué tal si vuelves a empezar?

            Warner se echó hacia atrás en la silla y se quedó mirando el espejo. Parecía estar estudiando cada una de las facciones de la cara ensimismado, en la mirada que le devolvió el espejo encontró la falta de salidas.

-          Desde el momento en que pusiste un pie aquí, ya me habías juzgado- dijo sin apartar la vista del espejo- y me odias por lo que crees que represento. Sin embargo yo creo que me odias precisamente porque te represento, porque soy como tu. Soy el reflejo de la mentira que eres.

            McCormick le observo hierático, sin parpadear siquiera. A la espera de respuestas que incluir en el puzzle.

-          Joy Hudson y Hank Johnston. Querían eliminar a un equipo del SWAT. Nos hablaron de cuatro integrantes y nos dieron la mitad de adelanto. Era una gran suma, suficiente como para desaparecer de por vida y como para no dudar pese a lo mal que olía todo el asunto.
-          ¿Dónde fue la reunión?
-          En el Tommy’s Inn entre la séptima y Patton Place.

            McCormick se pellizcó pensativo el labio inferior.

-          ¿Cual era la historia?
-          Pertenecientes al grupo “Nuevo Amanecer”, supuse que el equipo táctico trabajaba o pasaba información a la Yiser. Ayer nos avisaron del sitio y recibimos su llamada media hora antes de que entraseis.

            Volvió a conectar las escuchas externas y se dirigió hacia la puerta.

-          ¿Qué va a pasar conmigo?- pregunto Warner a sus espaldas.
-          Que por fin sabrás lo que es estar al otro lado de la pistola- contestó antes de irse.

            Subió por las escaleras a zancadas hasta llegar a la puerta que daba al segundo piso, la empujó enérgicamente y se sumergió en la frenética actividad del centro de operaciones. Avanzó entre los cubículos. Meiyar estaba dentro de una sala acristalada de cara a la puerta. Abrió la pesada puerta haciendo que su compañero levantase la cabeza del ordenador.

-          Ya tenemos la identidad de los dos ahorcados.
-          Hank Johnston y Joy Hudson- dijo moviéndose nerviosamente por la estancia.

            Meiyar le miro sorprendido.

-          ¿Como lo sabes?
-          Porque son los que contrataron al equipo de ayer.

            Se llevó las manos a la nuca y respiró con gravedad parpadeando incrédulo.

-          Esto esta feo Jimbo, aquí hasta los muertos asesinan.

            McCormick se sentó en una silla del lateral de la larga mesa que presidía la sala.

-          ¿Qué hay de Montescca?
-          Restos de bala fragmentada en la cabeza, probablemente el trozo mas grande que dejaron. Inteligencia dice saber lo mismo que nosotros sobre sus últimos movimientos.
-          ¿Qué hay del tipo de bala? ¿Sabemos de algún ejecutor que lo utilice como firma?

            Meiyar apretó un botón en el ordenador y lo giró para poner la pantalla frente a McCormick. Se apreciaban algunos puntos luminosos sobre un mapa de Estados Unidos.

-          Pinedale y Sundance en Wyoming, Evergreen en Alabama, Palm Beach en Florida, Newark, Fort Wayne en Indiana y Atlanta, Georgia. Todos grandes objetivos, todos con el mismo corte en la punta de la bala. En ninguno de los asesinatos hubo sospechosos sólidos. La Yiser estuvo detrás de todas las ejecuciones.

-          Y ahora le tenemos aquí- apuntó con los ojos clavados en Freedom City.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Volver

Sentado en un estado intermedio
un ser de oscura naturaleza,
todo sabiduría y grandeza.
Demasiado conocimiento
para no ser escéptico.
Demasiada debilidad
como para dudar.
Nacido para morir
y pensando para errar.
Siempre engañado y desengañado
por sí solo. 

Su mitad fue creada
para crecer.
Su mitad fue creada
para CAER.

Señor de todo,
preso de todo.
Dudando sí Dios o bestia

Mide el aire,
pesa la tierra,
fija las normas,
crea órbitas.
Viejos tiempos
regulan conocidos caminos.

Círculos
Laberintos
Suceden
Vértigo

Gira para imitar,
gobierna cuerpos.
Afirma que imita a Dios.
Vuelve a mí,
vuelve en ti
y te convertiremos

en un loco.

lunes, 11 de noviembre de 2013

11

Donnie se cambió el balón a la mano izquierda y lo protegió con la rodilla mientras con la mano derecha le hacía gestos a su hermano mayor, Nicki de quince años, para que le hiciese un bloqueo. El suelo mojado y la fina capa de lluvia que caía le dificultaba realizar una rápida entrada a canasta marca de la casa. Nicki se puso rápidamente a la izquierda del defensor de Donnie. Este amagó con una finta de cadera irse por el lado izquierdo para penetrar con gran velocidad por la línea de fondo. El defensor de Nicki reaccionó enseguida e hizo el cambio defensivo cerrándole el camino.

Nicki cortó hacia canasta procurando pisar fuerte para no resbalar. Donnie picó el balón mirando hacia otro lado, con la suficiencia de quien ya se sabe ganador. Sin embargo el balón botó en un charco y en vez de tomar dirección hacia su hermano se elevo caprichosamente. El defensor, que se había quedado clavado ante la puerta atrás de Nicki, reaccionó lanzándose a por el balón. El cual pareció tener otros planes al resbalársele de la mano y salir de la cancha para caer rodando por el terreno de tierra circundante.

-          Ya es mala suerte Donnie, para una vez que me pasas el balón…
-          Y ya ves lo que ha ocurrido. Es un error que no volveré a cometer- respondió sonriendo.
-          Bueno, ir a por el jodido balón para que podamos acabar con esto- dijo uno de los muchachos.
-          Tú has sido el último en tocarlo, así que ya sabes lo que tienes que hacer.
-          No, si lo que pretendéis es acabar el partido- respondió llevándose las manos a la nuca- Sacáis vosotros así que ¿Por qué no os dais una vuelta para cogerlo y acabar con esto?
-          Ya voy yo- resopló resignado Donnie.

Se quedaron un rato mirando como bajaba por la resbaladiza tierra en espera de alguna caída que les pudiese alegrar el viaje en autobús hacia el colegio, que tenían que realizar en quince minutos.

Movieron la cabeza desilusionados al ver que no ocurría. Nikki se volvió hacia sus rivales amenazante.

-          Veinte a dieciocho, disfrutad de este momento, porque en cuanto vuelva mi hermano con el balón os meteré la canasta de la victoria en la puta cara- se pavoneó.
-          ¿Veinte a dieciocho? ¿De que cojones estas hablando? Dijimos que las canasta de dos valían uno y los triples valían dos.
-          Muy bien enano, parece que te sabes las reglas- respondió socarrón.
-          Y tú parece que no las aplicas. ¿Qué pasa con el triple que clavé desde la esquina?
-          ¿El triple?...El triple que… ¿De qué cojones hablas?
-          Veinte a diecinueve, de esos cojones hablo.
-          ¡Tenias media zapatilla dentro!- se dio la vuelta para dirigirse a su hermano- ¡Eh! ¡Donnie!


…¿Donnie?...




            Crissy estaba cubierta por un manto blanco y un hermoso aura de tranquilidad. Le llamó meciendo suavemente la mano. Casi podía oler su perfume. El deseo de sentir el calor que siempre desprendían sus abrazos se apoderó de él.

            Se acercó y cogió su mano. Acarició con la yema de los dedos su cálida piel.

            Sintiendo la vida en cada célula de su cuerpo.

            Sintiendo como su olor le rodeaba en un abrazo.

            Miró sus profundos ojos, poseedores de inteligencia, comprensión, amor…el mismo sentido de la vida en cada caer de párpados.

            Supo de inmediato que estaba soñando. El ser consciente de ello le podía despertar en cualquier momento. Como si el propio cuerpo se activase al sentir esos deseos. Se activase para intentar cumplirlo también en la realidad.

            …Pero era imposible en este caso.

            Hablo con ella sintiéndose empapado por sus palabras. Sin sonido. Sus labios parecían tener la facultad de ver, oír, tocar, sentir, pensar…Lo que pudiese decir sería producto de su imaginación. Su cerebro conversando con otra parte de su propio cerebro. Daba igual. Allí estaban sus labios. Rojos y brillantes. Apareciendo con dignidad en medio del horror.

            Ella se elevó invitándole a seguirla con un movimiento del dedo. Dio un titubeante paso hacia ella para quedarse quieto y mirarla implorante de perdón. “Todavía no, mi amor”. Se alejó flotando con la sonrisa marcada todavía en su cara. Allí donde iba el tiempo y las dudas no existían. Hubiese deseado abrazarla con todas las fuerzas necesarias para llevarla al mundo real en cuanto despertase. “Todavía no, mi amor”. Se dio la vuelta. Dándola la espalda mientras ella se alejaba hasta convertirse en un brillante punto en el firmamento.

            “Todavía no…”

            Su torso se elevó hasta quedar vertical. Sudaba y jadeaba.

            Y estaba solo.




-          No pienso coger el balón- dijo Donnie.
-          Si, por mí que se lo quede- respondió Nikki señalando con la barbilla hacia abajo.

A escasos centímetros de sus pies un cuerpo sin vida estaba retorcido en contorsión imposible. Como si estuviese en busca de una salida. El rictus de horror dominaba por completo su rostro.


La lluvia descendía dulcemente sobre él formando regueros que descendían serpenteantes.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El dificil arte de no acabar siendo lo que combates

feminista machista nazi feminazi

Adagio de fosas

Escucho voces,
hablo
pero ya no me oyen.

“Algún día tendría que llegar” dicen
se detienen
y me miran,
estudiando el deterioro.

Ahora,
por fin sólo.

Mis amigos
vienen de beber
“Es lo que le habría gustado”
dicen y ríen.

Nunca fui un niño,
nunca entendí vuestras costumbres.
Como casa solo  me ponen
los errores cometidos.

Mi nombre en un periódico.
Necrológica que me hace conocido
un instante
a personas indiferentes
que se reservan
para su muerte.

Adagio de fosas.

El mundo
no esta en llamas.

Me encuentro sólo
dentro
de un trozo de madera.

Antes también lo estaba
en un trozo
de cemento.

Me voy en lenta retirada
“Tal vez encuentre
a alguien
con quien brindar” pienso.

Me tiran al agujero
Y me tapan con tierra.


“Estuvo bien” dicen.
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