viernes, 3 de enero de 2014

Lenta capitulación

Basta ya de dudas y arrepentimientos,
el paraíso nos espera acogedor, infinito...
Despídete del día y acostúmbrate a la eternidad.
Siente el dolor del nuevo día,
tus días de locura se han terminado.
¿Porqué no cierras los ojos y esperas a que todo acabe?
Aquí todo esta permitido,
las leyes las marca un ángel sin alas.
El paraíso que encontraste ayer
sera tuyo para siempre.
Aquel es el río donde desembocan todas las almas
y fluyen en libertad.

Entra en la burbuja
y sal del fondo del mar
para volver a ver el resplandor,
Él cegara tus ojos e iluminará tu razón.
El mar exaltado se encrespa,
observa la agonía del sol en su ocaso
y sonríe cuando la legión de los sin voz
griten hasta matarte.
Despierta del fresco y eterno sueño
para volver a matar...

Otro latido del sol,
una estrella caída del cielo,
otra estrella cuyo brillo se apaga
ante su presencia.
La mañana encuentra el día entre tus brazos,
Breve es el día e infinita la noche;
dejemos que la luna sea testigo de nuestros crímenes.
Montañas recortadas por el horizonte y escarpadas tierras mutiladas,
el llanto del niño al ser expulsado del paraíso
despertará tu razón.
Grandes bolas de piedra rebotan sobre la ciudad en llamas,
el anciano de la montaña te revelará la verdad
cuando haga que las puertas de la realidad se abran
para ti y para mí...
La luna tiembla sobre un mar de porcelana.

Construiré una escalera hasta el cielo
y andaré sobre las estrellas
para poder mirar sobre el hombro de Dios,
Ángel caído no sabes ni comprendes nada.
¿No puedes ver qué desde aquí todo es más claro;
porque mirar hacia atrás si ya tienes la flecha clavada?.
Deja que se desate tu agonía
y disfrútala complacido mientras caes.
Cae hasta ver al ángel de la muerte
y bésale en la boca
para cruzar el jardín,


la puerta esta oscura y llena de sufrimiento
e infinitas son las escaleras de sus ostentosas estancias.

Entra en el templo del conocimiento,
cruza sin miedo la puerta,
dentro encontraras la ansiada liberación
fuera solo hallaras agonía
y gente errante en ataúdes de acero y seda
alimentándose de falsos ideales.
Si logras atravesar la corriente
Podrás penetrar en el umbral
donde serás despojado de sufrimiento y dolor.
Mira a través de los cristales,
lo has perdido todo,
ya no tienes tierra que pisar.
Llueve en un cielo sin nubes
y las serpientes vuelan sobre un sol sin luz.
La vida es agonía
y en los límites hallaras la liberación.
Nos movemos en una interminable línea recta.

Cogeré un tren hasta el final del camino,
el final del camino;
rojas sus ruedas, dulce su silbido,
Él me llevará hasta el final.
Haré un viaje hasta las cuatro casas;
Él me dejará en su único portal.
El tren va hundiéndose a su paso
con la sola compañía de las sombras en la noche
y a cuya última parada solo voy yo.
Cuando el tren llegue hasta el final del camino
todo habrá acabado para mí...

Su conductora es ella la única, mi gran amante;
es ella la mejor,
la única hacia la que he tenido
que sentir desprecio para conseguirla.
Su mirada es profunda
e impide que la veas los ojos.
Amable y cálida me envuelve en su manto
y me susurra al oído hermosas palabras.
Te sorprende sin avisar
e interrumpe tu caída al vacío
exigiéndote la vida
para desprenderte del dolor.
Su llegada es inminente,
estaré preparado para recibirla.

No morirás,
come de ella,
se te abrirán los ojos


y serás como un dios.

Vivo en la casa que el viento hace sollozar,
hecha de miseria y dolor,
ruina de tiempos vividos
que por pasados fueron mejores.
Los lobos aúllan cerca de la casa,
esperando...
Y al despertar en ella
me doy cuenta de la visita del diablo,
esta solo y no sabe volver.
Mientras avanzamos lenta, amargamente,
la sangre de la tierra
explota a nuestro paso;
en el reflejo del lago
un desconocido me saluda.
No volveré...

Noche eterna de sufrimiento,
es un pájaro ágil e inquieto.
La noche gris de un muerto cielo
anuncia la lluvia de verano,
fruta prohibida que la tierra devora.
Lunas rotas, sueños sin cumplir;
noches inmensas y muertas.
Cruzamos el silencioso sendero del horror
por las calles en sombras, sin luz.
Nos reímos inconscientemente
cuando los horizontes nos cuentan
su oscura historia.
Las campanas de dolor
nos señalaran el comienzo de la noche.

Por la noche va, extraño en la travesía,
andante cadáver sobre la fría acera,
a nadie importas.
Quieran tu muerte,
hecho pedazos...
Aquí en la tierra Dios obedece al diablo.
Extraño en la travesía
caminas solo calle abajo
buscando alguien que no te necesite.
Sus huesos son bosques frondosos
y su piel pálida y fría.
Vive en la oscuridad,
ciego a la realidad.
Olvidado en la travesía
volviendo sobre sus pasos,
pretendiendo pasar sin pagar
de la vida a la muerte.



Morimos solos,
morimos abandonados
al ser arrojados del paraíso.
Te dan la mano para ayudarte
pero ya no aguantan más,
fracasaste en tu viaje.
Intenta buscar,
intenta olvidar,
intenta morir aquí
en la tierra del desesperado sol.
Caminamos sobre aguas profundas
intentando no hundirnos,
Aquí inmersos en el túnel sin salida
penetramos en la oscuridad de la noche sin fin.
¿Quien nos espera al final de la caída?
Quedate aquí a morir con nosotros
bajo la agónica luz
del desesperado sol.

El sol brilla más ahora que has llegado tu,
para amarte necesitare
esta vida y otra.
El camino es cada vez más duro,
hemos llegado muy  lejos
pero sigues preguntando
que tiene que haber algo más.
Sus pies son alas de ángel,
gozoso festín sus pechos.
Ella vive tiempos convulsos
y hacia atrás reina el reencuentro.
Furtivo adulterio,
eterna esencia de
la prohibida pasión.

Tus mentiras vuelan,
vuelan sobre las praderas,
las praderas y las hogueras.
El sol se arrastra hacia su ocaso,
me detengo en tus claros ojos,
llueve sobre tus blasfemias
al decir que no me amas.
El mar golpea las rocas
como tus mentiras golpean
mi malherido corazón,
petalos de rosa negra
se extienden sobre tu cuerpo desnudo
¿Por qué no me dices tu nombre?,
Distraída lujuria;
como un animal encerrado en la ciudad,
como un hombre sin nombre,
hombre sin nombre...


Hombre anónimo
no sabe ni comprende nada.
Las sombras de medianoche
son testigo de la lluvia de verano,
como un ángel perdido...
Deja que te guíen tus sueños,
ellos te responderán a las preguntas
que no te atreviste a hacerte.
El terremoto del sol
nos indicara el final del camino
y el cielo se abrirá
ante nuestra presencia.

No hay normas,
no hay reglas,
hagámoslo como lo sintamos.
Todos los días pagamos el precio de vivir,
es el momento de intentarlo
porque se que para ir
al lugar más hermoso de la tierra
solo tengo que cerrar los ojos
y pensar en ti...
Nuestras limitaciones son nuestras cadenas,
abandonémoslas para siempre.
Cumple tus sueños conmigo
porque si no lo logro hacer
te digo que moriré.
Juntos aprenderemos
el lenguaje de los dioses.

Negros cúmulos de nubes,
inmensa oscuridad,
el final nos espera...
Este es el sitio
donde vivirás por la eternidad,
los días son de un deslumbrante dolor.
Sangre de tierra y mar,
sangre en las aceras y  las esquinas,
sangre de indolentes y sórdidas nubes.
La brisa de la mañana
hace bailar las almas
y el cementerio permanece tranquilo, acogedor;
hilos de oro incrustados en la tierra la levantan.
Intentas matarte a ti mismo
pero siempre muere el que esta a tu lado,
llegó después se fue;
el final esta siempre cerca...

Estaba en el país donde la locura de los ángeles
adorna el cielo
y confusas culebras devoran el horizonte


revelándose inconscientemente
con su desesperada danza.
Hice un viaje a las tierras
que los dioses olvidaron.
El ángel caído esta llegando,
no podrá oírte por mucho que le llames.
No es viejo,
ni joven...,
su piel es pálida y fría,
enloquecido...
vida llena de comienzos sin finales.
Refleja la noche tu mirada en
la fiesta del negro crepúsculo,
el vasto vacío esconde
estrellas rotas en su seno.
Hacia donde las temblorosas estrellas no llegan
y los fuegos se confunden
llega su mano, corriendo hacia la muerte;
abrazando las olas vencidas y abandonadas.
¿Te has perdido en el infinito de la noche
o tal vez eres una estrella palpitante?.    

No cojáis esas frutas,
no miréis atrás,
lo único que os queda por hacer
es huir.
Huye a través del frondoso bosque
y llega hasta la casa,
la que esta sobre la colina,
en ella vive la hija del diablo
que baila a diario para él.
La hija del diablo
esta enamorada del ángel caído,
negras y  rotas son sus alas.
Poder,
liberación,
muerte...
Pronto lo lograre.
Solo queda huir,
no mires atrás.
Corre hacia el mar,
en la orilla el viejo ciego
clava sus ojos en la nada
mirando donde nos da miedo mirar,
huye...
El diablo ha sido crucificado,

ahora somos nosotros los que mandan. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...